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 La historia de las Bodegas Williams & Humbert se remonta a 1870, cuando su fundador, Alexander Williams, un joven inglés de claro espíritu emprendedor, decide abandonar su Inglaterra natal e instalarse en Jerez para trabajar en una firma bodeguera, donde conocería los procesos y elaboración del Sherry, un producto ya altamente apreciado en las Islas Británicas.
Su modesto salario, unido a que había contraído matrimonio con Ammy Humbert, una jerezana de origen inglés, provocó que el joven Alexander decidiera emprender su propia aventura profesional, dando origen al nacimiento de bodegas Williams & Humbert en 1877, tras haberse asociado con su cuñado Arthur Humbert. Meses después recibirían desde Londres el primer pedido: dos medias botas de fino.
En pocos años la firma bodeguera se posiciona como líder en exportación de los vinos de Jerez. La pequeña nave con la que empezaron el negocio se convierte en amplias instalaciones y hectáreas de viñedos. Williams & Humbert comenzaron así un negocio que perduraría 128 años después, sin imaginar por entonces que sus nombres dotarían de reconocimiento y prestigio a una de las bodegas más importantes de Jerez, en la que aún permanece el espíritu de esfuerzo e innovación del que hicieron gala sus fundadores para consolidarlo en vida y de por vida, hasta convertirse en una compañía centenaria.
 Ahora, Williams & Humbert vende sus productos a más de 80 países, posee una de las bodegas más grandes de Europa, muchas de sus marcas forman parte de la historia del Jerez y su facturación es de más de 50 millones de euros.
Sus propietarios, la familia Medina, han prolongado la vida de una compañía que promete perdurar. Su reciente apuesta por Williams & Humbert, haciéndose con el 100% del accionariado del grupo, no es más que un claro indicio de un presente comprometido y futuro prometedor. |
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